Nomadland: metafórica conquista de la belleza





"Nomadland" es la tercera de las tres películas de la directora neoyorquina Chloé Zhao, que conforman una reflexión tripartita de lo que significa avanzar, o estar constantemente en movimiento durante las etapas principales de la vida, después de "Songs my Brother Taught me", en la que trataba la infancia; y "The Rider" enfocada en una vida más adulta. Ahora "Nomadland", abarca una realidad social con un mayor trasfondo, y es el de las personas que rozan la edad de la jubilación que han quedado completamente fuera de un sistema económico que no les permite trabajar, ni tampoco les permite mantenerse. 

La película hace una radiografía de unos Estados Unidos contemporáneos durante la depresión económica tras la crisis del 2008, y muestra en definitiva el fracaso de un proyecto social de un país que quiso lanzarse al futuro dejando atrás a todo aquel que no encajase en las agresivas dinámicas económicas que motorizaban el progreso constante.  La película hace un retrato sobre sus personajes, que son de alguna manera los protagonistas singulares de la cinta, que viven como nómadas o peregrinos en el país, dando vueltas en círculo, tratando de hallar una forma de subsistir y seguir existiendo. Esto conecta muy bien tanto con los pioneros y la historia de Norteamérica, en la que iban a conquistar el salvaje oeste para poder establecerse, como con los beatniks de Kerouac, en donde el fin en si mismo del viaje era el propio viaje para poder alimentar la creación artística. 
Sin embargo, en la película no hay creación artística, lo que hay es una búsqueda desesperada, triste, casi resiliente, sobre la subsistencia y existencia humana en continuo movimiento. 





¿DE QUÉ VA NOMADLAND?

"Nomadland" trata de una mujer que ha sido relegada de un sistema socioeconómico que ha fracasado y por lo que se encuentra ahora en los márgenes de un contexto social poco favorable para ella. Fern -interpretada por la impecable Frances McDormand-es una mujer que ha perdido a su marido, su empleo, su casa, y la ciudad en la que vivía debido a la insostenibilidad económica de la misma por el cierre de una fábrica. Habiéndolo perdido todo, está desamparada y viaja en su pequeña camioneta -la cual va transformando cada vez más en su hogar - por las distintas ciudades del interior de Estados Unidos en busca de trabajos precarios para poder sobrevivir. Atraviesa páramos desiertos, gasolineras, parajes nevados, y trabaja en campings de carretera, estaciones de servicio, y empresas como Amazon Prime, formando parte del escalafón más bajo de una sociedad inmersa en el apabullante sistema voraz que ha dejado de lado a todos aquellos que no han sido capaces de adaptarse a él: el capitalismo

En la cinta se retrata así un fracaso social y económico, un personaje que lo ha perdido todo pero que es perfectamente capaz de sobrellevar una vida futura, y de enfrentarse con un fuerte nivel emocional a los desafíos que le plantea su situación, en un viaje en continuo movimiento que se irá llenando de relaciones humanas únicas y de testimonios de otros nómadas como ella, muchos de ellos personas reales como Bob Wells, un gurú de la vida nómada, que también sale en la película hablando de los beneficios de este tipo de vida, y como el fracaso de la sociedad ha hecho que la gente se vea abandonada por sus hogares fijos y tenga que construirse uno rodante. 




La realidad se filtra entre las premisas narrativas de un argumento, que a su vez está basado en el libro homónimo de no ficción de Jessica Bruder, y acaba dando veracidad al desafío que plantea la película: cómo hallar espacios para la resiliencia o momentos de belleza frente al avasallamiento de la soledad, de la dureza, de la tristeza, la miseria, la pérdida o la enfermedad. El film se conjuga bajo esa premisa melodramática que busca el poder respirar en esos espacios bellos que la protagonista conquista. Espacios que muchas veces vienen dados por la naturaleza que el propio viaje externo proporciona, y que otras veces consisten en un viaje interno de desnudez de vuelta a sus orígenes. 

A pesar de ello, Chloé Zhao no hace hincapié en la tragedia o el drama, sino que construye un relato positivo dentro de lo negativo, con un estilo visual a lo Terrence Malick, dando protagonismo al detalle y al preciosismo paisajista. Además, deja que el ritmo de la cinta fluya de manera pausada, con diálogos sencillos (quizá a veces demasiado extenuantes), marcados por la naturalidad, y silencios prolongados, acompañados de la melodía de una banda sonora trascendental compuesta por Ludovico Einaudi y Stephen Edwards que inspira el drama, y marcan la caída crepuscular de una película que se encuentra en la disyuntiva de la mirada documental, a base de cámara en mano, y el gesto recurrente del plano medio contextualizante. 





No obstante, la maravillosa dirección de fotografía de Joshua James Richard (quien ya trabajó con Zhao en sus obras anteriores), los planos medios y los travelings de seguimiento del ocaso de la propia existencia humana, marcan los puntos y aparte de una película elíptica que recorre los márgenes de tiempo de la vida de una protagonista que actúa como espejo de una realidad y transmite sensación de verdad. McDormand se mimetizó tanto con su personaje, que llegó a desempeñar algunos de los trabajos que realiza en la película e incluso a dormir en su caravana. Además, de no haber sido por ella, la película no se habría realizado, ya que fue ella quien adquirió los derechos del libro de Bruder, y contactó con Zhao para que se ocupase de la dirección tras quedar impresionada con lo que había hecho en "The Rider". 





EL LUGAR ESTÁ DONDE ESTÁ EL CORAZÓN

Nomadland se conforma como el epítome de "el lugar es donde está el corazón". 
Para Fern un hogar nunca han sido 4 paredes, y la ciudad de Empire tampoco lo era, lo era su marido. Al perderle, su espíritu nómada la lleva a buscar nuevos hogares, que encuentra en las personas que va conociendo, sus amigos, sus historias, personajes a través de los que experimenta una belleza que se da a lo largo de todos los ocasos del film, mágica, pero efímera. 
A su vez, su éxito radica en contar que Fern es realmente feliz durante el viaje, y que gracias a su espíritu de conquista es como logra sobrellevar una existencia dentro de la que consigue alcanzar ciertos momentos de felicidad gracias a su tenacidad y capacidad de inmersión camaleónica en el espectro visual del espacio desértico. Y es que la película no trata de admirar la valentía con la que afronta su vida, ya que lo que sí pretende admirar es que frente a esa adversidad, logre conseguir una sensación de libertad ante la decisión de simplemente dejarse llevar por la corriente de la necesidad. 
Una corriente insertada en el ritmo frenético de lo efímero y lo cambiante, rodeada de las horas mágicas de un paisaje perenne que marcan la puesta en escena del oxímoron entre lo pasajero y lo que permanece, siempre constante. 


Nomadland en sí misma es una película bastante austera que aunque no suponga un cambio trascendental ni una revelación a nivel resolutivo (a lo que tampoco aspira), se logra consagrar como una película brillante en su sincera narración visual, verdadera, necesaria, que logra transmitir, mostrar, y reflejar una realidad, y que se compone en definitiva como un relato bastante existencialista, que habla sobre la fragilidad humana, la búsqueda, la conquista de los sueños, y la propia validez de los mismos, a través del desamparo, la libertad, la conexión con la naturaleza, el amor, y la resiliencia, manifestados en un continuo viaje de búsqueda interna y externa hacia algún hogar, sobre ruedas.

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