Alza la voz: "Nevenka"

 


"Nevenka" es una serie documental original de Netflix producida por la plataforma audiovisual Newtral y dirigida por Mabel Sánchez-Maroto que introduce al espectador en la historia de la primera denuncia y condena en contra de un político español por acoso sexual en el año 2001. El caso ha marcado con el silencio del estigma, con críticas, y mucho dolor, a una víctima cuyo nombre supuso un ante y un después para la sociedad española: Nevenka. 

¿Por qué ver Nevenka?

Porque analiza un caso pionero de acoso sexual que sufrió una joven concejala del ayuntamiento de Ponferrada (León) hace poco más de veinte años, y porque fue un caso bastante notorio al ser la primera vez que una víctima se atrevió a denunciarlo y que un alcalde (ahora ex alcalde Ismael Álvarez) fue condenado por delito sexual.

El documental narra la historia de Nevenka y del ilusionante proyecto de futuro que supuso para ella el formar parte del PP de Ponferrada, mucho antes de terminar por convertirse en una pesadilla cuando el exalcalde y su en aquel momento jefe de partido, empezó a propasarse. Aunque la producción es sencilla y breve, logra mostrar un retrato de una mujer que se ha ido reconstruyendo con el tiempo, y que ya no es reflejo de su pasado, sino aseveración y reafirmación de su presente, una mujer valiente que está lista para deshacerse de la culpa y el estigma que la han perseguido durante años para recomponer las piezas de unas memorias empantanadas por los juicios y las mentiras.

En el documental, Nevenka cuenta qué es lo que pasó, cómo fue cosificada desde el comienzo de su carrera como concejala (por su juventud y su belleza); las maniobras de manipulación y acoso del jefe de partido Ismael Álvarez; la manera en que el entorno del alcalde cerró filas y lo protegió, culpándola a ella; cómo pasó de ser conocida en Ponferrada a estar en las televisiones del resto del país cuando le denunció públicamente por acoso sexual, y ante quien también interpuso una querella criminal; cómo reaccionó la sociedad, aunque Fernández acabó ganando el juicio al año siguiente, y cómo acabó teniendo que huir de Ponferrada, ante la persecución pública de su persona. 



Aunque tuvo apoyo, en general la reacción pública no fue positiva: en el Ayuntamiento todos se posicionaron a favor del alcalde y del partido, como ocurrió a nivel nacional, y la mayoría de la prensa también se posicionó a favor de Álvarez y en contra de Fernández, ocasionando bandos, que lograron dividir incluso a Ponferrada. Tampoco lo tuvo fácil Nevenka en cuanto al juicio se trataba, ya que el juez hubo de recordar al fiscal que se encontraba “ante una testigo, no ante una acusada”, poco antes de ser apartado del caso, debido a su asertivo interrogatorio hacia Nevenka en el juicio, y su veredicto infundado en prejuicios mucho antes de conocer las declaraciones de la víctima.

Todo esto buscaba recriminar a la víctima y culpabilizarla, justificando el acoso de su agresor (a quien incluso se llegó a presentar como víctima y acosado) para lograr un lavado de imagen del partido de cara al público. Esto ocasionó la propia culpabilización de la víctima al sentirse desencadenante de una situación que la negaba, la oprimía y no le permitía salir ilesa. 

Veinte años después de que ella convocara una rueda de prensa para denunciar públicamente el acoso al que le había sometido el alcalde, Nevenka intenta relatar en el documental sus memorias, desde el momento en que conoció a Ismael y entró en el Ayuntamiento, el momento en el que empezó a mantener una relación sentimental con él, que más tarde decidió cortar, y el momento en el que comenzó su pesadilla, cuando ante la no aceptación de este de parar la relación, empezó a ejercer un abuso de poder y no dejó de hostigarla y acosarla sexualmente. Un comportamiento del que Nevenka fue víctima durante meses.



El más bien reportaje periodístico en profundidad (debido a su extensión) se acompaña de los testimonios de la propia Nevenka, los de su abogado, su psicóloga, el de la médica que la atendió de urgencias, y hasta incluso el de dos personas clave en toda esta historia, Charo Velasco –rival política de Nevenka que decidió ayudarla– y Juan José Millás –el escritor que reavivó el interés social por las injusticias cometidas con ella con su libro “Hay algo que no es como me dicen”.

Sánchez-Maroto lleva así con buen pulso el documental y se va deteniendo en el discurso de una época no muy lejana, y lo que supuso la toma de posesión como concejala de una chica joven y atractiva como Fernández, que era vista como símbolo de modernización para algunos, y que se transformó en carne de cañón de comentarios ofensivos, críticas, juicios y miradas para otros, que recuerdan al caso de la activista Monica Lewinsky o el de Lorena Bobbit.

 

¿Qué supone recuperar su caso?

El documental enfrenta con ligereza narrativa un pasado cercano en el que situaciones como el acoso sexual no tenían nombre y se enfrentaban en silencio, en el que no había movimientos como el #MeToo o el "Yo sí te creo", en el que no todo el mundo llegaba a entender lo que suponía para una persona vivir y sufrir una situación así, porque no todo el mundo lo sufría. 

Y es que en aquel entonces la sociedad estaba más acostumbrada a que se acallara todo, pasase lo que pasase, en voz baja, y no estaba preparada- ni social, ni culturalmente – a que una chica joven y un personaje público decidiera dar un paso tan inaudito como es el de denunciar, en voz alta.

No obstante las reacciones de la gente, los interrogatorios, y la culpabilización de la víctima en aquella época son perfectamente extrapolables a esta, siendo recuerdo de cómo ha cambiado la conversación sobre este tema, pero como muchos de esos cuestionables comportamientos, se siguen sucediendo hoy día, y que son como poco, vergonzosos.

Aun así el documental es acertado, alejado del morbo, nada intrusivo, y sirve para echar un vistazo a los hechos, y arrojar luz a un caso que dejaron a una protagonista precisamente en una sombra que no merecía. Además, se constituye como un relato temporal que supone una radiografía social de la España de hace 20 años y la de hoy, en la que los abusos de poder siguen instalados en la política, en los medios, en la justicia, y en los hogares.

El documental, el cual está ligado a la perspectiva de género y la distancia emocional de la propia protagonista, plantea en definitiva un debate urgente, importante, y necesario, por su pertinencia y relevancia social; y se conforma como una historia de justicia, reparación, inspiración, y la importancia de denunciar, y alzar la voz, al igual que lo hizo Nevenka:

“No callar es el único camino para conseguir, que una vez por todas, se haga justicia”.

 

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