¿Quién teme a Virginia Woolf?

 



George y Martha son un matrimonio que no se soporta, se odian mutuamente, y se lo dejan saber bien clarito. Cada día. Las personalidades de ambos son críticas y autodestructivas, y cómo conocen las debilidades del otro saben a qué puntos atacar, para provocar más dolor: George es un profesor de historia débil y alcohólico, y Martha, una mujer frustrada y al mismo tiempo dominante y vulnerable, hija del director de la universidad donde George da clase. Martha profesa un comportamiento irascible hacia George, y este se defiende atacando a la vulnerabilidad de Martha, lo que ocasiona una espiral en la que el odio y el rencor se van agravando cada vez más. 

A la izquierda, Elizabeth Taylor como Martha; a la derecha, Richard Burton como George 


Hasta aquí, se podría llegar a concluir que quizá su comportamiento hacia el otro proviene de un sentimiento de rencor hacia ellos mismos por sus deseos frustrados y por sentirse atrapados en la cotidianeidad de sus vidas rutinarias y en un matrimonio vacío y fracasado, sin fuego, ni cenizas, pero ¿por qué tanto odio? 




Todo el primer acto de la película es un ir y venir de comentarios ofensivos, dañinos y destructivos del uno hacia el otro, y la acción de la película se desencadena cuando un sábado por la noche después de una fiesta invitan a una pareja joven a su casa a tomar una última copa: a un nuevo profesor - Nick (interpretado por George Segal)- y a su esposa Honey -Sandy Dennis-. Sin embargo, la presencia de estos invitados no evita que George y Martha se sigan humillando y maltratando verbalmente delante de la pareja. 



Así, la película va desarrollando un relato dramático basado en ironías, agresiones, humillaciones, amenazas, dominación y destrucción que saca a la luz los secretos, miedos ansiedades, frustraciones, fobias, apetitos y deseos de los protagonistas, todo ello dentro de un juego de ofensa/recriminación y agresión/reacción en el marco de una ambigüedad interrogante que no deja claros los límites entre la verdad y la invención.

Además, este proceso hará que la pareja de invitados se vea arrastrada e involucrada en su fuego cruzado e incrementará aún más la tensión dramática que alcanzará el clímax casi al final del tercer acto, desvelándose una verdad dolorosa tanto de los anfitriones como de los invitados.



El lenguaje, basado en la obra teatral de tres actos de Edward Albee, toma el uso de expresiones insólitas hasta entonces en el cine, que no sobrepasan el limite de lo coloquial y que enfundan la naturalidad, el realismo y la espontaneidad de la concepción de este drama como real. La música, de Alex North y sus acordes de guitarra como tema central evocan un aire al amor romántico entre dos personas, que irónicamente, ya no se aman. La fotografía en blanco y negro ensalza un fuerte contraste de claroscuros, y las imágenes subjetivas de cámara, los primeros planos asfixiantes, los planos cenitales de inferioridad de personaje, y los travellings al hombro se insertan con  mesura y sobriedad produciendo de este drama/comedia negra en tono ácido, una sensación de ser una de las mejores adaptaciones al cine de una pieza teatral. 



Nominada a 15 Óscars y premiada con cinco a mejor actriz principal (Elizabeth Taylor), secundaria (Dennis), fotografía, dirección artística en blanco y negro y vestuario, George y Martha se proclaman como una de las parejas más apasionadas y frustradas del cine de los años 60, llena de miserias, deseos y frustraciones. Además, bajo la brillante dirección de un Mike Nichols y con unos diálogos directos, sinceros y crudos de Ernest Lehman se construye la complejidad de unos personajes fuertes y bien definidos como George y Martha, apoyados en la credibilidad que aporta la increíble fuerza interpretativa de los brillantes Richard Burton y Elizabeth Taylor.

Así, lo que empezó como una noche alcohólica de un matrimonio en ruinas, y se transformó en una experiencia dolorosamente intensa y divertida bien puede ser concebido tanto como un ejemplo de toxicidad del american way of life de los 60,  como una historia convincente y amargamente real de final abierto, llevado a cabo en un alarde estilístico de destreza y lucidez.  



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