¡Qué bello es vivir (en Navidad!)
Esta película solo tiene sentido si la ves en Navidad, siento decirlo. Además, sigo insistiendo en que la traducción de los títulos le quita todo sentido a la película, como lo tendría esta, de título más irónico en inglés ¡It´s a wonderful life!
Y no vengo a hacer una crítica detractora a lo Grinch de la película, ya que tampoco sería muy objetiva, simplemente expongo los hechos: los sentimientos depresivos y de desesperación o el sentirte mal cuando las cosas no salen como esperas no se arreglan con un ángel en forma de señor mayor e 70 años basado en la religión católica y caído del cielo que te para momentos antes de que quieras suicidarte. Y en ocasiones por desgracia, no lo hace.
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| El ángel sin alas Clarence, interpretado por el tierno Henry Travers |
Hablo sin tapujos del tema suicidio en esta corta crítica más reflexiva que técnica, y si alguna mente frágil y sensible se siente avasallada, le ruego mis disculpas, pero para eso existe la libertad de expresión, y la lectura no obligatoria, que es de lo que se trata este blog. Si no deseas seguir leyendo no lo hagas, igualmente a ti también te deseo feliz navidad, porque ya puestos, me sumo a las felicitaciones por compromiso de la filosofía hipócrita y consumista de estas fechas tan desbordantes de "felicidad". En fin, allá voy.
¿De qué va ¡It´s a wonderful time!?
Pues básicamente es un drama familiar navideño y fantástico del 46 dirigido por Frank Capra en forma de comedia un tanto dramática y filosófica reflexión del sentido de la vida, del superar las adversidades, del renunciar a ciertos aspectos de tu vida e incluso a los sueños dependiendo de las circunstancias, del deber y la obligación, y de ser capaz de darte cuenta de lo bueno que tienes antes de llegar a perderlo. Con esto último si estoy de acuerdo. Con el explotar y de vez en cuando permitirte estar mal también, porque no todos somos muñecos Teletubbies rebosantes de constante y permanente alegría y felicidad. Todos tenemos nuestros momentos. Pero claro, no vale ser malas personas todo el año y luego pretender arreglarlo siendo caritativos, amables, comprensivos y buenas personas un día al año demostrándolo en unas trabajadísimas invitaciones de una feliz entrada a un nuevo año en Navidad, pero bueno esa crítica la dejo para otro día.
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| George Bailey (James Stewart) |
En este caso, George Bailey (interpretado por un tenaz James Stewart y con él Capra ya había colaborado en dos ocasiones anteriores en Vive como quieras en 1938 y Caballero sin espada en 1939), fue bueno durante toda su vida, y al final toda la ayuda desprendida tanto a sus amigos como a la gente de su banco le fueron devueltas cuando más lo necesitaba, en una especie de alegoría metafórica de la importancia del ser humano y su desarrollo con sus semejantes, y en una especie de literal moraleja "quien tiene un tesoro un amigo" y nunca mejor dicho, ya que son sus amigos a los que había ayudado los que le salvarán de la quiebra.
A lo que voy, George es un hombre que se ve obligado a renunciar a sus sueños en detrimento del servicio a una comunidad y una ciudad que demanda su ayuda. Un hombre generoso, abnegado y sacrificado que siempre se ha sentido en la obligación de ayudar a los demás, y en especial de mantener a flote su negocio familiar -el pequeño banco de su padre, Peter Bailey, tras su fallecimiento - y por el cual se ve abocado a renunciar a la universidad, a su viaje a Europa, e incluso a no celebrar su luna de miel con su mujer (una elegante, sobria y maravillosa Dona Reed).
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| Dona Reed como Mary Hatch |
George es una persona sacrificada, desde pequeño ya andaba sacrificándose por los demás y poniendo cosas en juego, hasta perderlas, desde la audición de un oído a los 9 años, tras salvar a su hermano de ahogarse cuando tenía 9 años, hasta sus sueños de convertirse en un grande y exitoso arquitecto, y hasta su conciliación familiar. Hasta que llega el esperado día, a partir del cual ronda la moraleja del film, el día de nochebuena de 1945, en el que abrumado por la desaparición de una importante suma de dinero que pondría su tan sacrificado banco en quiebra y que supondría un gran escándalo y su entrada en prisión decide suicidarse tirándose por un puente, pero justo cuando está a punto de hacerlo, ocurre algo extraordinario a lo Christmas Carol de Charles Dickens y se le aparece un ángel que le salva y le muestra cómo sería su vida si no hubiera nacido. No diré nada, pero creo que se intuye un poco, no hay ningún tipo de fantástico plot twist, ni ningún otro giro de guion que no se espere (salvo algunos detalles o aspectos centrales de algún personaje), el resto va sucediéndose, y el arco de transformación de George termina por cerrar con ¡I wanna live! Acaba prefiriendo su vida, a pesar de la adversidad de las circunstancias, a no tenerla.
En definitiva
Esta película muestra una evolución personal de Capra, ya que presenta la particularidad de que el mal, (siempre representado por una sociedad, nihilista, materialista y manipuladora) y en este caso, condensada en el Señor Potter (llevado a cabo por la magnitud de la magistral actuación de Lionel Barrymore) ya no es vencido por la nobleza y los elevados ideales como ocurría en sus anteriores películas como You can´t take it with you (1938), sino que seguirá desarrollándose, a pesar de la existencia de estos. Un argumento al fin y al cabo realista.
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| El señor Potter a la izquierda, Bailey a la derecha |
Capra no obstante, consigue maravillar con sus detallados planos (inolvidable el desenfoque del tocadiscos sonando con el pollo cocinándose en la chimenea), con el diseño elaborado de unos realistas personajes interpretados por unos actores inmejorables y con su sensibilidad para lograr impactar con nivel dramático a pesar de su crítica social y los tintes trágicos de la historia. Y es que son muchas escenas las que logran dejar un cierto cariño inolvidable en el espectador como la escena de la felicitación de navidad corriendo por la nieve, los pétalos de Zuzu, el charlestone en el instituto, la escena de la declaración de George a Mary, la bronca al tío Billy cuando pierde el dinero, y la escena de la recaudación de los 8000 dólares perdidos gracias a sus amigos y vecinos. En definitiva, logra enternecer, hacer vibrar, conmover y hacer aflorar muchos sentimientos y que ciertos valores cobren vida, como la amistad, el amor, el sacrificio y la solidaridad, esos valores que parece que solo se acrecientan en navidad, y parecen desaparecer el resto del año.
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| George con su hija Zuzu (interpretada por Karolyn Grimes) |
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| George y Mary bailando el charlestone |
Todo un logro para una gran película navideña de las de lagrimilla fácil y las del ¡oh! y el ¡awww!, pero con moraleja al fin y al cabo, y con la que pasar un buen rato.











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