El colapso del sistema

El mundo se enfrenta a un derrumbe del sistema por un colapso repentino y brutal. Y no es una inocentada, es una realidad, y la sociedad tiene el poder, de solucionarlo, o agravarlo.

Esto es algo que plantea el grupo de activistas francés Les Parasites -Jéremy Bernard, Guillaume Desjardins y Bastien Ughetto- con esta miniserie hiperrealista y distópica de televisión emitida el 11 de noviembre de 2019 en Francia a través de Canal+, de unos 8 episodios de duración, cada uno de ellos independientes entre sí y rodados en planos secuencia. 

En España está disponible en Filmin y el 26 de diciembre se estrenó en los canales AMC Networks, SundaceTV, DARK, y XTRM. 

¿Por qué ver El Colapso?

Porque hace reflexionar sobre un posible colapso del sistema y lo peor y mejor de unos ciudadanos a los que les empieza a faltar el agua, la electricidad, el combustible y la comida, y a los que el miedo, la angustia, y la desesperación  les lleva a actuar conforme a su propio beneficio, en perjuicio de los demás. 

Episodio 1- El supermercado


Aunque no se llega a afirmar la procedencia o el origen del colapso, a lo largo de la temporada se intuye que es uno económico, político, social y medioambiental, y en el octavo episodio y a modo de flasback, un grupo de activistas medioambientales desvela (aunque no del todo) cómo ha ocurrido el colapso en el planeta y que el fracaso es el propio sistema, uno que afirma emplear políticas regenerativas y de energías verdes para mejorar el planeta, pero que en el fondo es un sistema que solo contribuye a mejorar el estado de la casta alta, y a fomentar las desigualdades entre aquellos que están faltos de oportunidades. 

La serie comienza con un suceso que ha hecho que el combustible, el agua y los víveres empiecen a escasear. Nada funciona y la solución se convierte en huir, abasteciéndose primero de todo lo que se pueda encontrar y arrasando con todo lo que pueda estorbar. Al menos eso les ocurre a los protagonistas de cada uno de los 8 episodios de esta serie.


Un supermercado que empieza a escasear de proveedores y alimentos, una gasolinera que se queda sin gasolina, gente que quiere huir por largos viajes en carretera sin transporte, una central nuclear a punto de explotar, y una residencia sin alimentos ni medicinas son los apocalípticos escenarios que fomentan el clima de tensión que permite avivar las emociones más viles y depravadas de los seres humanos que las encarnan. Y es que el interés, la codicia, la avaricia, el egoísmo, y el odio, son algunos de los sentimientos que empiezan a aflorar cuando de dicotomía entre supervivencia y solidaridad se trata. Sin embargo dentro del caos, también hay clases, y aunque solo haya distinción entre privilegiados y no privilegiados, sigue habiendo diferencias. 

Episodio 2 - La gasolinera


Esta obra retrata retrata así una dura y escalofriante visión reaccionaria de la lenta erosión de un sistema llevada al extremo, y que desgraciadamente ya se esta produciendo con la crisis de la Covid19, una situación catastrófica a la que esta serie se anticipó y a lo que debe gran parte de su éxito y el haberse convertido en mejor serie del año (Premio Emmy Internacional a la mejor película de Televisión o Miniserie). Además, su motor de arranque son un conjunto de factores políticos, energéticos y medioambientales que van a llevar a cabo la destrucción de una sociedad que es la encargada misma irónicamente, de controlarlos, o lo que es lo mismo, la de una sociedad abocada a su autodestrucción. 


La eclipsante realización de la serie

Ocho episodios, ocho planos secuencia de 20 minutos cada uno. Minutos en los que la historia se potencia con una cámara que te atrapa, y unos planos sin cortes, que te atraen, y te hacen ser testigo privilegiado de cada una de las laberínticas acciones de unos personajes sumidos en el miedo, la improvisación y la desesperación, a los que acompaña, sin saltos temporales, de tal manera que el espectador experimenta la angustia y la sensación de no escapatoria en cada una de sus situaciones sin tener tiempo a reaccionar, como ellos, unos personajes que pasan del bien a mal en solo unos segundos. Y es que todo puede cambiar desde el interior de una casa al interior de un coche, de un avión o un barco, y hasta dentro del agua. Todo ello en clave de una perfecta combinación técnica y artística que convierten a la serie en una creación innovadora, potente y verosímil.


Episodio 2- La gasolinera


Si tuviera que encontrar mi fallo en este maravilloso descubrimiento francés, quizá haría referencia a la desconexión en el guion entre cada una de las tramas de los episodios, que si bien no pretendían estar conectadas, no consiguen aportar sentido como piezas individuales a un puzzle final, que queda incompleto, y demasiado sobrentendido. No obstante, esta serie busca obviar cualquier tipo de explicación sobre el origen del debacle para volcarse en lo verdaderamente importante, el drama. 

Drama que ha llevado a esta serie a ser todo un éxito, y es que hay algo muy real en esta obra que la alejan de la ficción, y es que la historia, que antes hubiera resultado mucho más lejana y casi imposible, se torna tan posible como la misma realidad. Y eso asusta, y entran ganas de seguir mirando detrás de las cámaras, porque puede que algún día estemos delante de ellas, o que ni siquiera las haya.



¿Cuál es el objetivo de El Colapso?

Les Parasites, como cuentan en su entrevista en el heraldo.es, quería hacer referencia al término colapsología, mostrar la fragilidad de un sistema del que dependemos, y de cuyos recursos nos apropiados como si tuvieran un crecimiento infinito; y el auge de unos gobiernos que dan marcha atrás en sus compromisos con tratado previos para evitar la contaminación y cuyos lideres cada vez son más autoritarios en su empeño y objetivo por mantener sus privilegios a cualquier precio.

También querían producir un efecto de ansiedad en la sociedad a modo de "bofetada falsa" antes que la real -la cual adquiriría forma de colapso-, y producir con su historia de catástrofes una visión alimentada por los colapsólogos que han estado advirtiendo desde el 72 desde aquel informe científico y medioambiental Meadows sobre los peligros de cara a la futura sostenibilidad y los límites del crecimiento. 

Además, los autores afirman creer en una paulatina erosión del sistema a modo de "pequeños colapsos" como conflictos políticos internacionales, pandemias, incidentes nucleares, contaminación atmosférica, deshielo de polos, plásticos ubicuos, y más efectos producidos por el cambio climático que derivarán en hambre -que ya lo hay-, más guerras tecnológicas y más guerras por escasez de recursos, quizá el último, el agua.

Sin embargo, lo más importante para ellos y lo que buscan con su serie es producir una visión global futura de unos posibles hechos en el espectador y poner esperanza en una adaptabilidad de la humanidad, que debe verse obligada a actuar desde ya, para evitar si bien no un colapso tan brutal, otro menos catastrófico, y más real.





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