El sacrificio del ciervo sagrado
Una mezcla entre thriller psicológico y tragedia griega contemporánea.
Este guion de los griegos YorgosLanthimos y Efthymis Filippou, premiado por el Festival de Cannes a Mejor Guion
no deja de ser magníficamente perturbador. Una obra de corte surrealista, fría
y tensa, pero con un hilo argumental que engancha al espectador, precisamente
por las anomalías y extravagancias de la belleza hipnótica del guion al
principio, y por el cínico, escalofriante y penetrante incómodo desarrollo del
final. Pero al por qué del título y el
significado de la película llegaré más tarde.
Lanthimos mezcla su influencia
surrealista con el modo más tradicional de narración de su tierra: la tragedia.
Presenta de manera perturbada temas básicos como la desconexión entre seres
humanos, en este caso en una especie de alegoría al desapego y la distancia
familiar y la degradación de una familia perfecta, en cuyo interior, desgranada
por un bisturí a modo de cámara distorsionada, ofrece una visión real de un núcleo
que no es tan perfecto ni consistente como parece.
Su juego es claro y se establece un
pacto entre la narración y el espectador: los límites de la realidad y las
reglas y convenciones sociales están difusos, y se refleja en un espejo que
deforma la cotidianeidad y la pervierte. Además, la coherencia con la que desarrolla
ese pacto se mantiene hasta el final, e intenta convencer de todo lo que ocurre
en la pantalla con una normalidad terriblemente
agobiante. Una normalidad de irrealidades deformadas que llevan al espectador a una incertidumbre
y una inquietud que prima en todas sus películas.
Lanthimos había sorprendido ya en
otras direcciones como en la distopía de La langosta (2015) (también
protagonizada por el increíble y nada decepcionante Colin Farrel), un guion en
el que los solteros no tenían cabida en la sociedad y eran encerrados en un hotel
durante 45 días forzados a encontrar el amor. Si no lo encontraban su única
salida era convertirse en un animal que ellos mismos deseasen. Bajo la apariencia
de ciencia ficción, esa cinta conseguía encerrar temas como la irracionalidad
del amor, o el temor a no encontrarlo y morir o vivir solo; también sorprendió
en 2018 con una comedia negra encubierta en un drama de época: La favorita,
ambientada en la corte de la reina de delicado estado de salud Anne de
Inglaterra, y con tema principales como los celos, traiciones y venganzas.
Sin embargo, su trabajo técnico en
El sacrificio de un ciervo sagrado (que pasó desapercibida en 2017) entra en sintonía con el trabajo de sus últimas
películas, en contraposición a los planos fijos y la violencia realista de sus
primeras como Canino (2009) o Alpes (2011). Ahora, con influencias surrealistas de
Buñuel y técnicas de Kubrick, parece haber desarrollado un gusto por los grandes
angulares y ojos de pez, planos abiertos incluso en interiores, con una
composición cuidada desde los espacios hasta el color, planos fríos pero muy
bien encuadrados, travellings recorriendo pasillos de hospitales, recordando a
los magníficos planos por el hotel de El resplandor, la cámara distanciándose y
numerosos zooms asfixiando a personajes dejándolos fuera de cuadro, músicas
agudas y chirriantes, casi estridentes, el trato distante y frío de los personajes,
la disociación de estos con sus diálogos… Aspectos técnicos que se han hecho característicos
de los filmes cada vez más radicales y complejos de este director independiente.
Para comenzar a desgranar la
película es importante situar a los personajes: Steven (Colin Farrel) es un
cirujano y está casado con la oftalmóloga Anna (Nicole Kidman). Ambos se
encuentran en una buena posición y gozan de una vida de buenos privilegios junto
a sus dos hijos (Kim y Bob). Steven al mismo tiempo entabla amistad con Martin,
el hijo de 16 años de un paciente suyo que murió cuando le estaba practicando
cirugía. La película transcurre con normalidad dentro de lo escalofriante de
todas y cada una de las escenas por la atmósfera que las acompaña. Martin se va
introduciendo en la familia poco a poco hasta que se produce un punto de giro: se muestran sus verdaderas intenciones y somete a un ultimátum a Steven,
por el que éste se verá obligado a cometer un sacrificio.
Tengo que destacar la labor de
interpretación de Farrel, que lleva el texto a la perfección, con frialdad y
apatía, disociándose y asociándose en los momentos necesarios, como una válvula
que se infla y se desinfla, y acaba explotando en los instantes de mayor
intensidad. Nicole Kidman también se siente cómoda en su papel de personaje metódico
y milimetrado, pero porque es un papel que ya ha interpretado en otras películas.
Y otra de las actuaciones que más sorprende por el nivel de distancia de su interpretación
es Barry Keoghan en el papel de adolescente huérfano y “dios” vengador frío y
calculador.
Sin embargo, si tengo que
destacar algún aspecto del film que podría haber tenido otros resultados sería la
selección de la música intensa en determinados momentos, intentando potenciar un clima inexistente de
tensión en escenas en las que quizá no era necesario su uso, o el escamoteo de
datos fundamentales en un guion en el que con alguna que otra elipsis se han
tapado agujeros argumentales.
LA TRAGEDIA GRIEGA: EL SACRIFICIO DE IFIGENIA
La historia de la película está basada
en una antigua tragedia griega, en la que Agamenón mató a un ciervo en uno de
los bosques consagrados a la diosa delos animales, Artemisa. Esta, colérica, además de mandarle
una peste al ejército griego, también paró el viente,impidiendo que la flota del rey partiera de nuevo de regreso a Troya. Para que el viento volviera a soplar y para
calmar la ira de la diosa, creyeron que tenían que ofrecerle en sacrificio a la
hija más bella de Agamenón, Ifigenia. Hay diferentes finales en el mito: en uno
de los finales la hija finalmente murió como ofrenda a Artemisa; en otro dicen
que la diosa de los animales salvajes salvó a la joven escondiéndola en una
isla y la sustituyó por una cierva en el último momento. Sea como sea en cualquiera
de los finales el viento volvió a soplar y los barcos pudieron zarpar.
Sin embargo, la traducción en
español de El sacrificio del ciervo sagrado está mal comparado con el original The
Killing of a sacred deer, ya que la traducción debería ser: “El asesinato de un ciervo sagrado”.
El original si haría referencia a la tragedia y al ciervo que caza Agamenón en los bosques, sufriendo el castigo de la diosa Artemisa, similar al castigo que sufre la familia por parte del niño sin padre. Es decir, es un ciervo que fue cazado por puro placer, no sacrificado como ofrenda a los dioses. El ciervo cazado sería el paciente que murió en manos del médico, el padre sería Agamenón y el niño sin padre sería un dios infligiendo un castigo en la familia del padre al igual que Artemisa lo hizo con el ejército de Agamenón.
El original si haría referencia a la tragedia y al ciervo que caza Agamenón en los bosques, sufriendo el castigo de la diosa Artemisa, similar al castigo que sufre la familia por parte del niño sin padre. Es decir, es un ciervo que fue cazado por puro placer, no sacrificado como ofrenda a los dioses. El ciervo cazado sería el paciente que murió en manos del médico, el padre sería Agamenón y el niño sin padre sería un dios infligiendo un castigo en la familia del padre al igual que Artemisa lo hizo con el ejército de Agamenón.
Aunque el titulo en español
hiciera referencia al segundo ciervo que Artemisa intercambia por Ifigenia para salvarla, tampoco se asemejaría a la representación de la trama en la película ni a una
adaptación al mito por parte del director.
Pero sea como sea, y parando de
divagar sobre traducciones, la representación del mito por parte de Lanthimos
es con respecto a la muerte del primer ciervo a manos de Agamenón.
La tragedia griega se traslada así a esta
película a través de la metáfora del ciervo herido y asesinado a causa de una negligencia médica y la imposibilidad de las personas de hoy en día de salvarse de aquello dictado por la medicina. De un dilema entre cultura clásica y cultura actual, entre creencias religiosas y avances médicos, entre destino y tecnología, con una familia en el centro de ello y la venganza de un niño como fuerza del
destino.
Más allá de posibles
significados, lo que consigue esta película es remover, ya sea por incómoda,
por inevitable, por incomprensible o por cínica. Para bien o para mal sorprende
y atrae. Genera impresiones y las sensaciones se sienten. Y hoy en día por
desgracia, que una película tenga la capacidad de generar todo eso, es muy extraño.
Y como esta lo consigue, no puedo más que darle mi aplauso.
Y aquí abajo os dejo el tráiler, por si queréis echarle un vistazo.








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