Relatos salvajes



Salvajemente cierto es que muchas veces nos hemos encontramos al borde de una situación, pero nos hemos contenido tanto por no salirnos de lo socialmente impuesto y aceptado, que hemos implosionado.  
Mal. 
En estos maravillosos cinco relatos los personajes explosionan. Sin premeditaciones o mediciones. 

El largometraje del director argentino Damián Szifrón te atrapa desde el inicio hasta el desenlace de cada uno de sus personajes y de sus historias. Historias que siempre comienzan con un detonante, que lleva a los personajes al borde de sus límites y su desesperación. Historias que recorren sus actos oscuros cuando se ven desbordados por los mismos, y que nos convierten en testigos. 

La película está dividida en seis relatos, cada uno con una temática diferente, nada que ver el uno con el otro. 
Aunque el primero de ellos (de menor duración que el resto) ya impone el tono de comedia que va a seguir durante toda la película, una comedia negra, inverosímil, agresiva y surrealistamente sugerente, el resto de los relatos adopta una perspectiva más satírica y crítica, y aunque también experimenta la comedia negra, deja entrever las verdades de personas crispadas y castigadas por su condición social, personas crispadas por el sistema social en el que viven, personas que utilizan el dinero como una herramienta de poder, o personas a las que el dolor les lleva a la venganza. 

El film además ironiza constantemente sobre esa domesticación o imposición social a la que estamos sometidos cotidianamente, y que nos permite seguir adelante como sociedad a pesar de tolerar situaciones llenas de injusticia; y lo que se narra en cada uno de estos relatos es lo que ocurre cuando el lado gris que no dejamos fluir ebulle hacia el exterior, nuestro lado salvaje, más instintivo, intuitivo y puro.

Es ahí cuando comienza el verdadero despliegue de realidad, una por encima de las superfluidades y convencionalismos banales, una mezcla de risas, horror, superficialidad, intentos de comprensión e identificación con las fantasías lúdicas a las que se aluden, siempre latentes, a salirse alguna vez del papel "correcto" que la "racionalidad" social nos impone. Lo que es casi seguro es que con alguna de las historias y sus sentimientos de odio, rencor o venganza, algún que otro espectador se ha podido llegar a identificar.  Y es que, ¿quien no ha pensado alguna vez en envenenar a alguien, cagar a palos a un conductor gil, hacer sentir en la miseria a la persona que te ha engañado o poner una bomba al injusto sistema social y laboral que no para de jugar con tu dinero? 

Igual no todas, pero alguna que otra si, no os mintáis. 

PERSONAJES 

Lo cuestionable de todos estos relatos es qué comportamientos son los que consideramos violentos, o si consideramos más humano soportar en pasivo y alienado todo tipo de injusticias aunque estén disfrazadas de civismo o reaccionar dejándonos llevar por el instinto básico de superviviencia. Sea como sea, los protagonistas de estos seis relatos tienen en común sus deseos más explosivos llevados a la práctica. 

Seis relatos que bien podrían funcionar separados, pero que juntos muestran como un conjunto de opresores exteriores a los protagonistas acaban convirtiéndoles en víctimas. Víctimas de ser personas que intentan seguir con la franqueza, amabilidad y buen civismo de sus vidas, a pesar de la injusta carga que les obliga a arrastrarse, oprimirse y reprimirse por ello. 
Pero ¿por qué reflejar esto de esta manera?

La respuesta que el director argentino da es que "el miedo a perder una supuesta estabilidad social o dejarse ir y enfrentarse a un severo castigo, no solo social. Esta autoimpuesta capa de dura frialdad irremediablemente desencadena un reino de hipocresía que oprime a las bestias de cuerpo humano". 


Estos personajes ya no toleran esa carga exigida socialmente y deciden actuar, con venganza. Por tanto serán víctimas que se la jueguen, y que salgan de su zona de confort para terminar con esa gota que les ha colmado el vaso. 

RELATOS 

Para poner en consonancia como es el ritmo y la estructura de los relatos describiré el primero: 
empieza con casualidades y coincidencias en un avión, lleno de personas que tienen algo en común a pesar de que no se conocen,  que conocen al mismo hombre. Todos ellos son gente que han formado parte de su vida o que le  han llegado a lastimar en algún momento, y curiosamente, todos han acabado en un falso azar metafórico (un avión). Sin embargo, todos ellos tendrán el mismo destino. 

Lo ridículo se impone sobre la lógica, y la risa se impone al dolor de los que lo sienten. Esta fórmula se repite una y otra vez, inagotablemente, en la que cierta casualidad - ¿o casualidad? desatará las acciones más oscuras de los correctos civiles que protagonizan las historias. 

A continuación, voy a exponer la situación de los protagonistas en cada uno de sus relatos y tendrá que ser cada uno quien se imagine en su cabeza lo que supuestamente haría en ese momento, y seguidamente ver la película, para comprobarlo. 



"Las ratas" 

¿Qué harías si eres una camarera de un remoto bar de carretera y te encuentras de frente con la persona que asesinó a tu padre y que fue destruyendo poco a poco a tu familia hasta acabarla? Y no solo eso, sino que además, tienes la posibilidad de hacer venganza?

Ese es el dilema con el que se encontrará la protagonista de la segunda historia. La única de las cinco que más moraleja puede llegar a encerrar, y que incita a pensar sobre las consecuencias de las acciones premeditadas. 





"El más fuerte"

El relato más salvaje de los 5. Pero salvaje por la violencia literal que despliega. 

¿Qué harías si alguien en la carretera que te intenta adelantar no solo lo hace sino que además te insulta, te clasifica y denigra tu clase social? ¿Y qué harías si fueses la persona que insulta y esa otra persona decidiese cobrarse su venganza?

Eso es lo que les ocurre a los intensos protagonistas de este relato. 



"Bombita"

¿Qué harías si cuando vas a comprar inocentemente la tarta para el cumpleaños de tu hija y cuando sales de la tienda se te ha llevado el coche la grúa, a pesar de lo que tenías aparcado en un lugar donde no se había señalizado que no se podía aparcar?

Ricardo Darín interpreta aquí a un ingeniero de bombas empleado en una compañía de demoliciones que poco a poco lo va perdiendo todo -familia, trabajo, prestigio- por la frustración que le causa estar en medio de un injusto laberinto burocrático.  
El clima de tensión se va generando y lo que comienza con una multa y un coche llevado por la grúa podría terminar en algo más si al final decidiera llevar sus fantasías más macabras a la realidad. 




"La propuesta" 

Eres el jardinero de un rico, y este te pide que te inculpes por el crimen que su caprichoso hijo adolescente acaba de cometer al volante. Pero no solo eso sino que además te ofrece una generosa y poderosa suma monetaria, digamos un palo y medio verde, lo que vendría a ser un millón y medio. ¿Aceptarías?

Óscar Martínez interpreta al padre a quien el sistema judicial y la propia extorsión le acaban quedando grandes. 



"Hasta que la muerte nos separe"

Y por último, imagínate que estás en tu noche de bodas, celebrando, bailando con amigos y con la familia, y descubres que tu novi@ te ha sido infiel y lo siegue siendo con una de las invitadas a la ceremonia. ¿Qué harías? 


Digamos que a la protagonista los convencionalismos sociales y lo socialmente establecido le dan bastante igual. Así que para descubrir como se toma su venganza y cómo acaba esta boda no hay más que ver esta tremenda comedia negra argentina.  





Pero no solo la circularidad y la buena construcción del guion de cada una de las historias es bueno, sino también la música que acompaña a cada uno de los sentimientos y acciones de los personajes, a las impresionantes actuaciones de cada uno de ellos (he de remarcar las de Ricardo Darín, Oscar Martínez, Érica Rivas y Darío Grandinetti), la iluminación y la brillante puesta en escena de los distintos y preciosos paisajes de una Buenos Aires más llena de vida que la de ahora. 

Todo ello junto genera la mezcla perfecta para introducirnos en las situaciones de cada una de las historias y de pensarlas y reflexionarlas. Pero lo que hay que tener claro es que la película no plantea dar soluciones a un planteamiento, simplemente expone las distintas situaciones, y las lleva a un estado de suposición límite. 
Es decir, que son historias donde hay más exaltación que cuestionamiento, una efervescencia continua que se propone resaltar aquello que precisamente hace hervir a quienes les afecta. 
Y es que Szifrón no solo apela a los deseos más oscuros y primitivos sino también al imaginario común y la conciencia coletiva de muchos habitantes cuyos enemigos, de difíciles de identificar, aparecen invisibles. 









 


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