El hombre elefante: breve análisis narrativo






Esta adaptación de David Lynch de 1980 sobre la vida de John Merrick – un hombre deformado que vivió en Londres durante el siglo XIX y que acabó en el circo- es una de las versiones más desgarradoras que muestran lo peor de la condición humana.

Más allá de que este análisis sea un mero análisis narrativo, quiero empezar alabando la espectacular actuación de un entregado John Hurt, para quien no le conozca, solía ser también el propietario de una tienda de varitas en una de las sagas de magos más famosa de la historia. Este actor llega a desempeñar tal labor interpretativa, que lo único que se siente durante toda la película es una gran empatía y un intento de comprensión del dolor humano que sufre el personaje. Pero igual que no veo a John Hurt, tampoco veo a Anthony Hopkins, sino al Dr. Frederick Treves. Su gentileza, bondad y compasión hacia John generan en el espectador un gran aprecio por su personaje. Además, es un gran deleite ver el perfecto dúo que forman, manifestado en algunas frases cómplices durante la película.    
Antes de concluir en qué han derivado mis sentimientos por esta película quiero proceder a analizarla narrativa y centrarme en los aspectos más superficiales de la misma:

Cronología de la trama: planteamiento, nudo y desenlace.
La trama es completamente lineal. Lleva un orden con un planteamiento: el doctor Frederick descubre a John, un hombre con deformidades al que están tratando como una atracción de feria; un nudo/desarrollo en el que John acaba siendo atendido en el hospital y se empieza a descubrir que sabe leer y escribir, aquí también se ve el trato que le empieza a dar la gente conforme le va conociendo (tanto de la alta sociedad como las clases más bajas). Creo desde mi punto de vista en el desarrollo tiene lugar el clímax de la historia (el momento en el que se desmaya al ser exhibido de nuevo como un monstruo de feria). El desenlace sería el momento en el que se escapa y llega de nuevo al hospital con su nuevo amigo doctor.  No hay muchas elipsis temporales, y si las hay no son muy largas, por tanto el desarrollo de la trama no se ve nunca interrumpido. Solo hay una pesadilla de John a modo de flashback en el que se recuerda el momento del parto y algunas humillaciones sufridas a lo largo de su vida.

Motivaciones de los personajes
Una de las primeras preguntas por las que las acciones de los protagonistas y el resto de los personajes se cuestionan es la motivación que les empuja a actuar.
En el caso del doctor Treves, su primera motivación nada más conocer a John es médica, el intentar averiguar qué es lo que le ocurre para así poder ayudarle. Pero, ¿de dónde surge esa motivación? De conocerle, y querer hacer ver al resto de personas que no es muy diferente a los demás, que simplemente es una persona que ha nacido con malformaciones pero que puede pensar, ver o sentir como el resto.
Por otro lado, cuesta mucho dilucidar si al principio John posee alguna motivación o no, pero quizá, y de hecho es a través de su punto de vista por el que llegamos a poder empatizar y comprender lo que debe estar sintiendo y todo lo que le ocurre. Es entonces cuando quizá comprendemos que uno de sus deseos más fervientes – y que se acabaría convirtiendo en su motivación- es que  querría que le dejasen de ver como a un monstruo. La motivación de John, aunque nunca se muestra del todo ya que se le muestra como un ser inocente y bondadoso, surge del cansancio quizá sufrido por las constantes humillaciones y los malos tratos durante toda su vida. Esos deseos transformados en motivaciones se dejan ver con el desarrollo de la película, cuando se niega a aceptar su condición, y quiere ser tratado dignamente y reconocido como humano. Su frase es el mayor ejemplo de ello: "No soy un animal, soy un hombre". “Soy un ser humano, soy una persona”.



Conflictos y subtramas
En cuanto a conflictos y subtramas sin resolver podría decirse que no queda del todo claro que es lo que va a pasar con el dueño del circo y el niño que ayuda a John a escapar. Pero como el protagonista de la historia es lo que más nos importa me centraré en la gran duda de la resolución de su conflicto interno al final de la película.

Con la frase "ya todo ha acabado" se sabe que esa motivación (basadas en esperanzas en la condición humana) y que alguna vez pudo llegar a tener, se desvanecieron al comprender que esta no iba a cambiar, y que le iban seguir tratando igual.  Toda esa angustia acuciadas por el dolor y la tragedia quedan acompasadas al son de “Adagio para cuerdas”, del compositor Samuel Barber y que al igual que acompaña los últimos momentos de película, también lo hace de la vida de John. Este, al perder toda esperanza, no quiere seguir viviendo y lo que se muestra es a un profundo John dormido que metafóricamente se muere.

Sin embargo,   ¿y si esa misma noche no muere y sigue viviendo?. Quizá solo está en nosotros el pensar en esa posibilidad porque nos resistimos a pensar que una persona puede haber sufrido tanto dolor precisamente por una raza de su misma condición. Quizá por negarnos a pensar que alguien puede estar tan destruido en el fondo de su corazón y que se recuperará y lo volverá a ver todo con una nueva perspectiva nos hace tener esperanzas y redimirnos a la posibilidad de un final tan trágico. Quizá queremos para nosotros mismos un final más adecuado, un mejor final posible para John, pero no por él sino para sentirnos mejor con nosotros mismos y con nuestra condición.   
Sin embargo,  una nueva oportunidad para el protagonista no haría que sus motivaciones cambiasen. Con el "Nada morirá" del final no se deja una ventana abierta a un posible final diferente. Se cierra un ciclo y su final ya están dictado.  

El uso narrativo de la luz y la iluminación
Se juega mucho con el recurso de las luces y las sombras, sobre todo al mostrar la silueta del "Hombre Elefante" para no mostrar su verdadero rostro.

El uso narrativo del espacio
Los dos espacios más importantes (más bien tres) a nivel narrativo son  el circo ambulante como espacio dramático, y la casa de su "dueño" en el circo.
Ambos son los espacios que privan de identidad humana a John, y los espacios que le confieren la identidad de "Hombre elefante". Por tanto ahí no es John, simplemente es una atracción de feria, no se le trata ni siquiera como a un humano y es expuesto constantemente a palizas y humillaciones.  También simboliza el trato inhumano que se muestra al tratar su figura como algo desconocido e inhumano, como un objeto que puede ser despreciado y maltratado.

Sin embargo, y como contrapunto a estos dos espacios, se encuentra la habitación en el hospital. Este haría función de espacio psicológico del personaje, ya que ahí se puede ver como realiza actividades que le causan bienestar: leer, pintar, construir, dibujar, un espacio donde se muestra al personaje con cualidades incluso artísticas, demostrando y mostrando al espectador lo que realmente es, un humano. Es un espacio íntimo en el que se puede ver que es un ser inocente y bondadoso. El espacio en el que se advierte su personalidad. 


Relación de la música con los espacios y el hombre elefante
Por un lado se pueden apreciar sonidos instrumentales producidos por lo que podrían ser tubas o trombones, que imitan los sonidos de un elefante y que se convierten en el leitmotiv del personaje como “Hombre elefante” por la relación comparativa que establecemos.

Y por otro lado, la melodía de la banda sonora de John Morris acompaña los momentos de máxima intensidad dramática como es el punto y final en la historia de John. Una melodía lenta y dramática, que marca aún más el triste final naturalista al que es conducido el protagonista de la historia.


Los temas:
Los temas que se abordan en la película son la incomprensión y la dureza del ser humano, el miedo a lo que no se comprende y el odio y el desprecio como reacción al temor ante lo desconocido.
En este caso, al no comprender lo que le ocurre a John, le tratan como a un bicho raro, como a un monstruo, sometiéndole a desprecios, maltratos y humillaciones. Humanos que por su despreciable comportamiento, acaban paradójicamente convirtiéndose en los auténticos monstruos de la historia.

A modo de conclusión me gustaría establecer que pese a ser una película dolorosamente dura en tanto a la verdad que en sus acciones muestra, se constituye como una gran lección reflexiva moral de esta sociedad. Una sociedad en la que por desgracia y a día de hoy, se sigue despreciando y odiando a aquello que se considera diferente.

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